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¿Por qué una ameba aparentemente inofensiva ataca al cerebro humano?

 

Naegleria fowleri es un organismo ameboflagelado del filo Percolozoa, compuesto por eucariotas unicelulares que pueden presentar fases ameboides, flageladas y quísticas (Figura 1). Este protista vive en aguas dulces y cálidas, alimentándose de bacterias como tantas otras amebas inofensivas. Sin embargo, se conoce a N. fowleri como la ameba “comecerebros”, dado que puede comportarse como un parásito oportunista de los humanos.

fowleri
Figura 1. A-C: Hábitat, modo de transmisión y ciclo vital de Naegeria fowleri. D-E: Características de la meningoencefalitis amebiana primaria. Fuente: Alanazi et al. (2025), https://doi.org/10.1016/j.jiph.2025.102690, con licencia CC-BY-NC-ND.

N. fowleri es el agente de la meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), una enfermedad muy rara y extremadamente grave. Se produce cuando estos organismos invaden el tejido cerebral, penetrando a través de los senos nasales y el nervio olfatorio. Atacan primero al bulbo olfatorio y, progresivamente, destruyen otros centros cerebrales.

Afortunadamente, la incidencia de la MAP es bajísima. Una revisión publicada en 2025 recoge 488 casos en el periodo 1962-2022. De ellos, 157 ocurrieron en EE.UU., 143 en Pakistán, 33 en México y 26 en India. Solo once pacientes sobrevivieron a la infección (2,2%). En España, solo se ha detectado un caso, en 2018. Por suerte, el diagnóstico temprano permitió salvar la vida a la paciente, una niña de diez años. Estos datos de baja incidencia deben ser tomados con precaución, ya que casos fulminantes de meningitis bacteriana podrían haber sido atribuidos a N. fowleri con un diagnóstico más preciso.

La MAP se produce por exposición de los senos nasales al medio en el que habita N. fowleri, especialmente aguas dulces estancadas, calientes y no cloradas. En este tipo de ambientes viven muchos tipos de amebas y otros protistas. Sin embargo, solo N. fowleri migra hacia el cerebro. Lo que ignorábamos hasta ahora es qué impulsa a N. fowleri a penetrar en el cráneo humano y qué mecanismos utiliza para esta invasión.

Un estudio publicado en PNAS por un equipo estadounidense (con la participación de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Alcalá de Henares) ha estudiado el comportamiento de Naegleria gruberi, un protista similar a N. fowleri, pero no patógeno. Se ha podido demostrar que la fase ameboide de N. gruberi se desplaza, como las amebas típicas, mediante dos mecanismos: protrusiones laminares de la membrana sostenidas por filamentos de actina y blebs, expansiones de la membrana citoplasmática sin soporte citoesquelético (Figura 2).

Figura 2. La forma ameboide de Naegleria gruberi utiliza los mismos mecanismos de desplazamiento de las amebas, incluyendo protrusiones laminares y blebs (expansiones de la membrana celular no soportadas por actina). El color azul indica la presencia de actina citosquelética en las protrusiones. De Velle et al. (2026), cita completa en referencias, con licencia CC BY 4.0.

Cuando se confinan las fases ameboides entre dos láminas de vidrio, dejando un espacio entre ellas de solo 5 mm, el mecanismo de desplazamiento utiliza exclusivamente blebs. Este confinamiento incrementa la velocidad de desplazamiento, de 14,5 a 20,5 mm/min, muy superior al de amebas típicas como Dictyostelium, usada como control en este estudio.

Los ejemplares de N. gruberi situados en un medio con canales muy estrechos (entre 4 y 8 mm) muestran una fuerte tendencia a desplazarse por el interior de dichos canales, utilizando también preferentemente los blebs. Podemos verlo en este vídeo.

El 65% de las amebas que contactan con canales de 8 mm acaban por entrar en ellos, frente al 50% de los ejemplares de Dictyostelium. En el interior del canal los ejemplares de N. gruberi alcanzan velocidades relativamente elevadas, con una media de 31 mm/min, es decir, el doble de su velocidad habitual en una superficie (Figura 3). Además, cuando están confinados en canales estrechos persisten en su dirección y no suelen volver atrás. Si estimamos la persistencia como la distancia entre salida y llegada dividida por la longitud de la trayectoria real (persistencia=1 indica un recorrido en línea recta), las amebas libres muestran una persistencia de 0,44, mientras que en los canales la persistencia es superior a 0,96. En estas condiciones recorren distancias superiores al milímetro (unas 50 veces su longitud media). Las amebas Dictyostelium recorren los canales a mucha menos velocidad, y su persistencia es inferior, entre 0,76 y 0,88 dependiendo del diámetro del canal.

Figura 3. Arriba: Naegleria gruberi se desplaza rápidamente a través de canales de 8 mm de diámetro, como muestra la serie de imágenes tomadas con 30 segundos de intervalo. En cambio, la ameba Dictyostelium lo hace mucho más lentamente. Abajo: El desplazamiento de N. gruberi a través de canales estrechos es más rápido que cuando no está confinada. Sin embargo, el confinamiento de Dictyostelium en canales estrechos reduce mucho la velocidad de su desplazamiento. De Velle et al. (2026), cita completa en referencias, con licencia CC BY 4.0.

En presencia de hidrogeles, unos medios porosos sintéticos, N. gruberi explora activamente los recovecos mediante protrusiones laminares y blebs, y tiende a permanecer enclaustrada en espacios pequeños. Es importante señalar que este comportamiento no está provocado por señales químicas ni sustancias atractivas para las amebas.

Lo que nos revela el comportamiento de N. gruberi es una tendencia hacia la exploración de medios porosos como el sustrato de estanques y charcas, en busca de las bacterias que constituyen su alimento. Las amebas Dictyostelium, que viven sobre sustratos húmedos, no muestran esa tendencia exploratoria de canales y recovecos. El problema surge cuando N. fowleri, que probablemente comparte el comportamiento de N. gruberi, alcanza accidentalmente los senos nasales. Los estrechísimos canales existentes entre las fibras del tracto olfatorio, que penetran en el cráneo a través de la placa cribosa, se convierten en un poderoso atractivo para la exploración de N. fowleri. Una vez que alcanza el bulbo olfatorio, con una temperatura óptima para su desarrollo y en ausencia de alimento bacteriano, redirige su interés hacia el tejido cerebral, con devastadoras consecuencias.

Estos resultados no parecen aportar novedades para reducir los casos de MAP, por lo que la prevención sigue siendo muy importante. Se debe evitar el baño en aguas estancadas y no tratadas, especialmente en los meses de verano, o tomar precauciones para impedir el acceso del agua a los senos nasales. Por otro lado, aunque en España solo se haya registrado un caso, existe una cierta preocupación dado el aumento de temperatura de nuestras aguas continentales debido al cambio climático. Esto podría aumentar la expansión de N. fowleri y dar lugar a nuevos casos.

Referencias

Velle, K.B., Ramaswamy, M., Hokmabad, B.V. et al. (2026). Naegleria amoebae seek confinement and crawl persistently through narrow spaces, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. doi: 10.1073/pnas.2534165123.

Sobre el autor: Ramón Muñoz-Chápuli Oriol es Catedrático de Biología Animal (jubilado) de la Universidad de Málaga.

El artículo ¿Por qué una ameba aparentemente inofensiva ataca al cerebro humano? se ha escrito en Cuaderno de Cultura Científica.

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Bibiana Vilá: «Trabajamos en coproducciones con los pobladores andinos y en pos de la conservación y la sustentabilidad, además de hacer “buena ciencia”»

Bibiana Vilá es Doctora en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (1990) y Licenciada en Ciencias Biológicas de la misma Universidad (1985). Realizó estudios posdoctorales en la Wildlife Conservation Research Unit de la Universidad de Oxford, Inglaterra (1990-1993). Actualmente se desempeña como investigadora superior del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y como Profesora Titular del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Luján. Es Directora del grupo interdisciplinario VICAM (Vicuñas, camélidos y ambiente). Forma parte del nodo de Argentina en la Red Latinoamericana de Mujeres en Ciencia.

Es autora de un centenar de publicaciones entre trabajos científicos internacionales, nacionales y libros de consulta sobre camélidos y educación ambiental.

Entre los numerosos reconocimientos recibidos, los más recientes son el Diploma de Honor del Senado de la Nación Argentina (2020, “En reconocimiento por su valioso compromiso ecofeminista en la defensa de la armonía con la naturaleza; en el marco del homenaje a la figura y legado de Berta Cáceres organizado por la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir”); el Premio Eugenia Sacerdote de Lustig (2022) otorgado por el 6to Foro Nacional Interdisciplinario «Mujer en Ciencia, Tecnología y Sociedad» de la Fundación Balseiro o el primer premio en la Categoría Trayectoria del Premio “Científicas que cuentan” (2023) del Centro Cultural de la Ciencia, junto con el Programa Nacional para la Igualdad en Géneros del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la República Argentina, el Consejo Nacional  de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Institut Français d’Argentine y la Embajada de Francia.

Bibiana Vilá. Fotografía proporcionada por la investigadora. Crédito: Yanina Arzamendia.

1. ¿Cuál es tu área de investigación?

Soy Dra. en Biología especialista en camélidos sudamericanos, especialmente las vicuñas (Vicugna vicugna) y algunos aspectos de las llamas (Lama glama). Este trabajo involucra a las comunidades del altiplano andino principalmente a sus mujeres, por lo cual el trabajo tiene aspectos etnobiológicos. Trabajamos desde la transdisciplinariedad, en coproducciones con los pobladores andinos y en pos de la conservación y la sustentabilidad, además de hacer “buena ciencia” para que las decisiones ambientales estén basadas en evidencia.

2. ¿Por qué te dedicas a ella?

Amo la naturaleza, disfruto de estar en desiertos de altura. Me encanta pensar. Los camélidos no son animales aislados, están fuertemente imbricados en una cultura local riquísima que es muy interesante.

Tuve una abuela muy amorosa con quien vivíamos aventuras de verano en las vacaciones en las sierras y que me enseñaba mucho sobre plantas y animales. Tuve unos padres muy de vida en la naturaleza. Desde chica fui muy curiosa e intrépida.

3. ¿Has tenido alguna figura de referencia en tu trayectoria?

Mi abuela Memé y muchos de los profesores de la universidad. Acá en Argentina estamos orgullosas/os de nuestra universidad pública, gratuita, laica y de calidad. Fui muy feliz mientras estudiaba biología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Muchos de los profesores y ayudantes de allí fueron guías en la formación.

4. ¿Qué te gustaría descubrir o solucionar en tu campo?

Hemos logrado realizar las primeras capturas y esquilas de vicuñas silvestres (chakus), hemos publicado un manual para la conservación y manejo de las vicuñas y no solo en Argentina, sino que también hemos sido invitados a capacitar en Lauca, Chile.

A pesar del alto valor económico de la fibra de la vicuña, existen numerosas dificultades para que genere el desarrollo sostenido tan ansiado en el altiplano. Muchos de estos problemas tienen que ver con las asimetrías entre las posibilidades de negociación de las comunidades y el mercado suntuario y monopsónico de la fibra de vicuñas. Me gustaría, por lo tanto, poder encontrar mecanismos para sanear este sistema y beneficiar fuertemente a los pobladores locales.

Cada vez más, aumenta la caza furtiva de las vicuñas, ese es un tema que hay que resolver con colaboraciones entre instituciones y fuerzas de seguridad.

Me parece además, que hay que trabajar fuerte en las comunidades escolares locales muy permeables a valores hegemónicos, en la valorización muy fuerte de su patrimonio biocultural.

5. ¿Qué consejo darías a quien quiera adentrarse en el mundo de la investigación?

Me pone súper triste escribir esto, pero la respuesta hoy es “depende de qué lado del planeta vivís”. En Argentina, hoy no hay presupuesto para ciencia ni valorización del saber, todo lo contrario, estamos pasándola horrible. Los sueldos de los jóvenes investigadores están por debajo de la línea de pobreza. Hoy mi consejo es que si se quieren adentrar en el mundo de la investigación, es muy hermoso y vale la pena pero tiene el costo del desarraigo: deben emigrar al norte global, a países con el PIB en ciencia mayor del 1 %, o algunos de Latinoamérica que todavía conserven su dignidad.

En un país con un gobierno que lleva a cabo un proyecto negacionista, cruel, autoritario, desalmado y extractivista, la gente que piensa y desarrolla ciencia y tecnología es algo que no vale (al contrario, estorba) y de lo que hay que deshacerse, la manera más fácil, bajar el presupuesto de ciencia del 0,55 % del PIB al 0,14 %, así nos quedamos sin forma de investigar y con sueldos de miseria.

Hasta hace poco tiempo era muchísimo más optimista y proponía a las y los jóvenes iniciar carreras, de hecho, dirigía tesis de grado y postgrado (y algunas todavía están en etapas de finalización).

Pero más allá de las vicisitudes locales actuales, no me olvido de que la carrera científica es hermosa, desafiante, no es simplemente un modo de ganar el salario sino que es parte identitaria de la propia vida.

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