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Angela Hartley Brodie: pionera contra el cáncer de mama

El cáncer de mama. Por desgracia a todas nos ha tocado más o menos cerca. Una madre, una tía, una amiga… incluso nosotras mismas lo hemos podido padecer. Se ha llevado a muchas, pero gracias a científicas como Angela Harley Brodie, cada día son menos.

Angela Hartley Brodie. University of Maryland.
Esta bioquímica también lo tuvo cerca y se empeñó en buscar un tratamiento. Uno distinto a lo que se había planteado hasta entonces. Uno que no requería únicamente extirpar. Uno basado en la inhibición de la aromatasa, una enzima responsable de la síntesis de estrógeno, el que induce en cáncer estrogénico, el tipo más común de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. Y lo consiguió. El primer tratamiento específico contra este tipo de cáncer. Según algunos expertos, uno de los mayores avances obtenidos hasta la fecha contra esta enfermedad.

Angela Hartley Brodie nació en Oldham, Inglaterra, el 28 de septiembre de 1934. Era hija de un ama de casa culta, inteligente y educada que le enseñó a no dejarse amedrentar, y de un químico orgánico que la animó a dedicarse a la ciencia en una época en la que no solía ser habitual alentar a las mujeres a dedicarse a cosas que no fueran su familia… Gracias al apoyo recibido en casa, se graduó en Bioquímica por la Universidad de Sheffield en 1956 y obtuvo su Máster en 1959.

En busca de un inhibidor

Estuvo trabajando en un banco de sangre antes de obtener un puesto de asistente de investigación del bioquímico Raymond Clayton en el Departamento de Investigación Hormonal del Hospital Christie de Manchester. Allí trabajó en el estudio del cáncer de mama dependiente de hormonas, más concretamente, de estrógeno, pilar fundamental en su trabajo futuro con la aromatasa. Según sus propias palabras:

En aquella época, nadie sabía nada sobre los receptores de estrógeno y su efecto en el cáncer. El tratamiento estándar consistía en la ovariectomía, la adrenalectomía y la hipofisectomía. Me parecía que tenía que haber una forma mejor de hacerlo.

Otros miembros del Christie Hospital compartían esa misma opinión. De hecho, fue una estrecha colaboradora suya allí, la oncóloga Moya Cole, quien más tarde llevó a cabo los primeros ensayos clínicos con tamoxifeno, un fármaco que bloquea los receptores de estrógeno presentes en los tumores y que también se aplicó en el tratamiento del cáncer de mama.

Obtuvo su doctorado en Patología Química por la Universidad de Manchester en 1961 gracias a un trabajo centrado en otra hormona, la aldosterona. Fue este trabajo el que le permitió mudarse a Estados Unidos en 1962, gracias a una beca de formación postdoctotal patrocinada por el National Institute of Health en el Worcester Foundation for Experimental Biology, una entidad de investigación bioquímica sin ánimo de lucro situada en Shrewsbury, Massachusetts. Allí, algunos investigadores estaban trabajando en el uso de la aldosterona como método anticonceptivo oral y fertilización in vitro. Dos de aquellos investigadores marcaron la vida de Angela; el químico orgánico Harry Brodie, que además de su colega acabaría siendo su marido, y la bioquímica Mika Hayano, compañera de laboratorio que falleció de cáncer de mama con tan solo 44 años. El cáncer se asomo cerca de ella. Después de estar un año fuera del laboratorio debido al nacimiento de su primer hijo, Angela volvió al equipo de Harry con la firme intención de investigar sobre la aromatasa, una enzima crucial en la biosíntesis de estrógeno, hormona que alimenta el crecimiento de células cancerosas. Buscaba un inhibidor, algo que bajara los niveles de estrógeno del cuerpo y que frenara el avance del cáncer. Algo que ayudara a salvar vidas como la de Mika. En aquel periodo, desarrollaron varios inhibidores esteroideos de la aromatasa, y uno en especial, el 4-hidroxiandrostenediona (4-OHA), resultó ser particularmente efectivo. Ya había candidato.

La lucha por los ensayos clínicos

Angela Hartley Brodie. University of Maryland.

Con la intención de llevar a cabo ensayos clínicos con su inhibidor y animada por Cornelia Channing, una reputada profesora de Fisiología, Angela se fue a la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en 1979. Desafortunadamente se encontró con dos malas noticias; la primera era que la universidad estaba sin director, lo que impidió llevar a cabo los ensayos; la segunda, que la propia Cornelia se estaba sometiendo a una mastectomía el mismo día que Angela llegó al campus. Otra vez la enfermedad rondaba cerca.

Con los ensayos clínicos como objetivo, y ya como profesora de Farmacología y Terapias Experimentales e investigadora en el University of Maryland Greenebaum Cancer Center, se dedicó a fabricar su inhibidor en su propio laboratorio y a contactar con compañías farmacéuticas que llevaran a cabo los ensayos. Pero ninguna se interesó. Según sus palabras:

Me puse en contacto con varias empresas farmacéuticas, pero o bien no les impresionó que se hubiera curado el cáncer de mama en ratas, o bien consideraban que el tamoxifeno, era más que suficiente.

Fue en 1980, en una conferencia en Roma, cuando finalmente se abrió la puerta a los ensayos clínicos con el 4-OHA. Y es que allí conoció al oncólogo británico Charles Coombes, médico en el Royal Marsden Hospital de Londres. Un kilo de 4-OHA fue enviado al hospital y administrado a once mujeres con cáncer de mama en estadio avanzado. Cuatro de ellas mostraron una mejora inmediata en su diagnostico, con una reducción del tamaño de los tumores de en torno al 50 %, y una quinta vio como su tumor se estabilizó. Según las propias palabras de Hartley:

Teníamos una fotografía de una mujer cuyo tumor le había erosionado una costilla, pero tras cinco meses tomando el inhibidor de la aromatasa, el hueso se había curado. Antes de eso, había sido muy difícil conseguir que las empresas farmacéuticas se interesaran por seguir desarrollando el compuesto, pero una vez que vieron los datos clínicos, logramos que Ciba-Geigy (ahora Novartis) se interesara en ampliar los ensayos y hacerse cargo del compuesto.

Así, el primer inhibidor de la aromatasa, el formestano, se comercializó en 1994. De aquel 4-OHA inicial se desarrollaron otros tratamientos. De hecho, en la actualidad existen tres inhibidores de la aromatasa para el tratamiento del cáncer de mama y todo gracias al trabajo pionero de Hartley.

Angela fue la primera mujer en ganar el prestigioso Kettering Prize en 2005 y en 2023 pasó a formar parte del National Inventors Hall of Fame junto con otras grandes científicas como Katalin Karikó o Emmanuelle Charpentier, ente otras. Murió el 7 de junio de 2017 a la edad de 82 años.

Referencias

Sobre la autora

Aitziber Lopez es doctora en química e investigadora en el ámbito de las biociencias.

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Queremos crear un modelo predictivo, un modelo dinámico, capaz de predecir cambios en la célula. 

Transcripción del vídeo.

Edición realizada por Marta Macho Stadler

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