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Resource competition intensifies with surge in megaconstellations

5 October 2026 at 20:13
SpaceX Starlnk

Amazon wants more than 5,000 satellites in orbit. Blue Origin has proposed another 5,400. Chinese companies have filed plans encompassing vastly more. Elon Musk has talked about a constellation numbering […]

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How can I reduce my personal contribution to light pollution?

2 October 2026 at 15:41

What type of lighting emits the least amount of light pollution? Peter BladoTacoma, Washington First, use a good lighting fixture, one that is a β€œfull cutoff.” That means there is no direct upgoing light at all. It generally also means there is very little light just below the horizontal, which is the kind of lightContinue reading "How can I reduce my personal contribution to light pollution?"

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Why we need in-orbit refueling to return to the Moon

16 September 2026 at 18:54

When the Artemis 2 crew splashed down in the Pacific Ocean on April 10, the excitement was palpable β€” Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch, and Jeremy Hansen had swung around the Moon, broken a human spaceflight distance record, and come home safely. But for the Artemis program, it was just the beginning. Between April’sContinue reading "Why we need in-orbit refueling to return to the Moon"

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ΒΏPor quΓ© estas conchas fΓ³siles invierten el sentido de su espiral cada pocos milenios?

El misterio de los foraminΓ­feros que invierten su enrollamiento podrΓ­a ocultar un proceso evolutivo que rara vez se observa y que se desarrolla a escala planetaria.

Un artΓ­culo de Fanni Daniella SzakΓ‘lΒ . Historia original reimpresa con permiso de Quanta Magazine, una publicaciΓ³n editorialmente independiente respaldada por la FundaciΓ³n Simons.

foraminΓ­feros
Ada Zejun Shen / Quanta Magazine

Durante miles y, en ocasiones, millones de aΓ±os, el plancton marino de todo el mundo construyΓ³ sus conchas espirales en un mismo sentido. DespuΓ©s, de repente, las espirales cambiaron de sentido al mismo tiempo y en todas partes, para volver a cambiar mΓ‘s tarde.

Estos microorganismos son un tipo de foraminΓ­feros, o simplemente forams. Se encuentran en todos los ocΓ©anos, desde los trΓ³picos hasta las altas latitudes, y se cuentan entre los organismos eucariotas mΓ‘s abundantes de la Tierra. Estos protistas unicelulares secretan una concha dura perforada por numerosos pequeΓ±os orificios; la mayorΓ­a de las especies vive en el fondo marino, mientras que algunas son planctΓ³nicas y quedan a merced de las corrientes. Cuando mueren, sus conchas cubren el fondo marino de todo el mundo y forman un archivo natural de la historia de la Tierra que se remonta unos 560 millones de aΓ±os.

Al estudiar la composiciΓ³n de las especies o medir isΓ³topos o elementos traza, los cientΓ­ficos utilizan las conchas de foraminΓ­feros acumuladas para reconstruir los climas y las condiciones oceΓ‘nicas del pasado. Con el paso de los aΓ±os, han observado un fenΓ³meno extraΓ±o. Entre los numerosos foraminΓ­feros planctΓ³nicos que poseen conchas enrolladas semejantes a las de un caracol, algunas especies muestran una marcada preferencia por un sentido de la espiral (izquierdo o derecho) frente al otro, de modo que hasta el 97 % de los individuos de una especie se enrollan en el mismo sentido. Y, a veces, un nuevo sentido de enrollamiento pasa a predominar aparentemente en todos los ocΓ©anos a la vez en el registro fΓ³sil. Desde que se observΓ³ esta curiosidad en la dΓ©cada de 1950, los cientΓ­ficos han intentado averiguar quΓ© podrΓ­a hacer que el sentido del enrollamiento de las conchas cambiara al unΓ­sono en miles de billones de microorganismos.

Recientemente, los micropaleontΓ³logos integraron y sintetizaron datos sobre el sentido del enrollamiento de las conchas, o quiralidad, de varias especies a partir de estudios de foraminΓ­feros que se remontan hasta 56 millones de aΓ±os. Algunos investigadores plantearon que las inversiones del enrollamiento de las conchas estaban relacionadas con cambios de temperatura u otros factores climΓ‘ticos. Sin embargo, el nuevo estudio plantea como hipΓ³tesis que el sentido del enrollamiento no es en sΓ­ mismo una respuesta adaptativa, sino un marcador accidental de un acontecimiento evolutivo importante que comienza en una pequeΓ±a subpoblaciΓ³n y despuΓ©s se extiende por vastas cuencas oceΓ‘nicas.

Estos fΓ³siles del foraminΓ­fero extinto Globorotalia limbata, que viviΓ³ hace entre 11 y 2 millones de aΓ±os, ilustran la quiralidad dextrΓ³gira y levΓ³gira en el enrollamiento de la concha. Imagen: David King

Β«Probablemente sea una de las primeras veces que personas que normalmente trabajan mΓ‘s en bioestratigrafΓ­a (bΓ‘sicamente, en investigaciΓ³n del tiempo profundo) sobre foraminΓ­feros se plantean una cuestiΓ³n asΓ­Β», afirma Julie Meilland, investigadora del Cerege, un instituto de investigaciΓ³n de Francia que no participΓ³ en el estudio. AdemΓ‘s de datos sobre el sentido del enrollamiento de varias especies que se remontan a millones de aΓ±os, el estudio incorpora conocimientos de la genΓ©tica y la biologΓ­a de los foraminΓ­feros actuales. Β«Ha sido muy refrescante ver cΓ³mo se conectan estos mundos, porque muy a menudo quienes hacen mΓ‘s investigaciΓ³n moderna no necesariamente establecen contacto con quienes trabajan sobre el tiempo profundoΒ», aΓ±ade Meilland.

El trabajo ofrece una nueva perspectiva sobre un misterio que dura dΓ©cadas y una rara visiΓ³n de un proceso poco conocido que permite que nuevos caracteres se extiendan por poblaciones grandes.

Una hipΓ³tesis retorcida

El fenΓ³meno de los foraminΓ­feros que invierten su enrollamiento se describiΓ³ por primera vez a principios de la dΓ©cada de 1950, cuando los avances en las tΓ©cnicas de extracciΓ³n de testigos del fondo marino permitieron a los investigadores analizar las capas acumuladas de conchas. El micropaleontΓ³logo suizo Hans Bolli fue el primero en seΓ±alar que, entre los foraminΓ­feros con conchas enrolladas, varias especies presentaban una preferencia direccional y que, en ocasiones, esta preferencia cambiaba con el tiempo.

La explicaciΓ³n de este curioso fenΓ³meno llegΓ³ con un estudio fundamental de 1959, en el que el geΓ³logo marino David Ericson, especialista en testigos de sondeo de la Universidad de Columbia, en el Lamont Geological Observatory (actualmente Lamont-Doherty Earth Observatory), examinΓ³ cientos de conchas enrolladas de la especie Neogloboquadrina pachyderma recogidas en el AtlΓ‘ntico Norte. Ericson observΓ³ que, en climas frΓ­os durante las glaciaciones, las conchas tendΓ­an a enrollarse hacia la izquierda, mientras que durante los periodos mΓ‘s cΓ‘lidos lo hacΓ­an hacia la derecha.

No estaba seguro de por quΓ© el sentido del enrollamiento debΓ­a estar relacionado con el clima, pero planteΓ³ que la temperatura era el factor determinante en esta especie. Sin embargo, a medida que se recuperaron mΓ‘s testigos en todo el mundo y avanzaron los estudios genΓ©ticos, la hipΓ³tesis de la temperatura dejΓ³ de sostenerse.

Kate Darling, profesora honoraria de la Universidad de Stirling, ha estudiado la genΓ©tica y la evoluciΓ³n de los foraminΓ­feros durante dΓ©cadas. Β«Ese cambio de orientaciΓ³n, en mi opiniΓ³n, significa que han dado lugar a nuevas especiesΒ», afirma. Foto: CortesΓ­a de Ian Darling

En 2006, Kate Darling, actualmente profesora honoraria de la Universidad de Stirling, publicΓ³ un trabajo genΓ©tico que demostraba que las variantes de N. pachyderma son, en realidad, dos especies distintas, cada una con su propio sentido de enrollamiento. DespuΓ©s, en 2013, la paleobiΓ³loga evolutiva Yurika UjiiΓ©, actualmente profesora de la Universidad de Kochi, en JapΓ³n, descubriΓ³ que la quiralidad de las conchas en distintas especies de foraminΓ­feros, recogidas en varios ocΓ©anos, no se correspondΓ­a con la temperatura.

Cada estudio refutaba la hipΓ³tesis de Ericson de una manera diferente. AdemΓ‘s, a muchos investigadores les resultaba difΓ­cil imaginar quΓ© ventaja podΓ­a ofrecer el sentido del enrollamiento a un organismo unicelular sin una lateralidad evidente. Medio siglo despuΓ©s de la observaciΓ³n inicial de Ericson, el factor impulsor de las inversiones volvΓ­a a ser un misterio.

No tardaría en despertar el interés de otra investigadora. Bridget Wade, micropaleontóloga del University College London, llevaba décadas estudiando testigos de sedimentos cuando su equipo observó un patrón curioso. Varias especies de foraminíferos parecían invertir el sentido de sus conchas aproximadamente al mismo tiempo en distintas latitudes de los océanos AtlÑntico, Índico y Pacífico. En una especie, las inversiones parecían casi instantÑneas tanto en los trópicos como en latitudes mÑs altas. Esta evidencia de que el fenómeno se extendía mucho mÑs allÑ de una sola cuenca oceÑnica sugería que estaba actuando un proceso global en el que intervenía algo mÑs que la temperatura.

Para saciar su curiosidad, el equipo de Wade sintetizΓ³ datos de cinco dΓ©cadas de estudios y analizΓ³ los cambios en los patrones de enrollamiento de varias especies de foraminΓ­feros planctΓ³nicos de los ΓΊltimos 56 millones de aΓ±os. Para cada especie, encontraron evidencias de inversiones en mΓΊltiples cuencas oceΓ‘nicas y cinturones climΓ‘ticos. Paragloborotalia siakensis pasΓ³ de un enrollamiento mixto a un enrollamiento sinistral hace 15 millones de aΓ±os. Globorotalia scitula invirtiΓ³ el sentido dos veces: pasΓ³ de mixto a sinistral hace 15 millones de aΓ±os y despuΓ©s a dextral hace 10 millones de aΓ±os. Β«Resulta realmente desconcertante que una especie pueda existir durante millones de aΓ±os enrollΓ‘ndose de una manera y despuΓ©s invertir de repente el sentido, sin ninguna razΓ³n aparenteΒ», escriben los autores.

Bridget Wade, micropaleontΓ³loga del University College de Londres, seΓ±ala una especie de foraminΓ­fero que describiΓ³ en el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. Foto: CortesΓ­a de Bridget Wade

Pulleniatina obliquiloculata fue un ejemplo especialmente ΓΊtil, afirma Wade: posee un registro fΓ³sil excepcionalmente detallado, sigue viviendo en la actualidad y estΓ‘ presente en los ocΓ©anos tropicales de todo el mundo. Durante los ΓΊltimos 860.000 aΓ±os, su concha se ha enrollado casi exclusivamente hacia la derecha. Pero antes de ese periodo atravesΓ³ una sucesiΓ³n de rΓ‘pidas inversiones del enrollamiento que se produjeron a escala mundial cada pocos miles de aΓ±os.

Los cambios eran demasiado repentinos y generalizados para explicarlos mediante una evoluciΓ³n gradual. Β«Fue toda una sorpresa porque, si se tratara de un acontecimiento local, serΓ­a mΓ‘s fΓ‘cil pensar en un entorno local cambianteΒ», afirma Wade. El hecho de que estuviera ocurriendo en todas partes apuntaba a que intervenΓ­a un proceso diferente.

Un significado crΓ­ptico

ΒΏQuΓ© podrΓ­a explicar la expansiΓ³n mundial de un cambio de quiralidad? Wade sabΓ­a que, pese a su aparente uniformidad, los ocΓ©anos esconden numerosos hΓ‘bitats distintos que difieren en temperatura, corrientes, luz ultravioleta, composiciΓ³n quΓ­mica y oxΓ­geno. Del mismo modo, una poblaciΓ³n aparentemente global de una especie de foraminΓ­feros puede ocultar especies crΓ­pticas. Los estudios genΓ©ticos han revelado que, a menudo, lo que se consideraba una sola especie basΓ‘ndose en la forma de las conchas (incluido el sentido del enrollamiento) era, en realidad, mΓ‘s de una especie.

ΒΏY si, planteΓ³ su equipo como hipΓ³tesis, una de estas especies crΓ­pticas hubiera desarrollado alguna ventaja adaptativa de amplio alcance? Esta especie crΓ­ptica podrΓ­a extenderse por todo el planeta, transportada por las corrientes oceΓ‘nicas y favorecida por su propio Γ©xito, en un gigantesco barrido poblacional, y hacer que un ΓΊnico sentido de enrollamiento pasara a predominar en el proceso, preservando asΓ­ el acontecimiento en el registro fΓ³sil.

A diferencia de las especies con concha que nos resultan mΓ‘s familiares, los foraminΓ­feros no viven totalmente dentro de su concha. La concha perforada se sitΓΊa bajo la membrana celular y queda envuelta por un protoplasma de consistencia gelatinosa. Todos los ejemplares aquΓ­ mostrados miden menos de 1 milΓ­metro. Fuente: Takagi, H. et al (2019) Biogeosciences doi: 10.5194/bg-16-3377-2019

Β«En mi opiniΓ³n, las inversiones significan que han experimentado especiaciΓ³nΒ», afirma Darling, que no participΓ³ en el estudio de Wade.

Tanto si los foraminΓ­feros que invirtieron el sentido son una especie nueva como si son una variante genΓ©tica, tendrΓ­an que presentar una ventaja significativa frente a otros foraminΓ­feros para extenderse por todo el mundo. Β«Es un poco como lo que ocurriΓ³ con las variantes de la COVID-19, que se hicieron muy abundantes en un lugarΒ», explica Wade, Β«y luego tuvieron una ligera ventaja de aptitud biolΓ³gica frente a otra variante genΓ©ticaΒ» y se propagaron rΓ‘pidamente hasta convertirse en la cepa dominante en prΓ‘cticamente todos los paΓ­ses de la Tierra.

Sin embargo, UjiiΓ© advierte contra la suposiciΓ³n de que exista una relaciΓ³n sencilla entre la identidad genΓ©tica de una especie y la quiralidad de su concha. Β«El sentido del enrollamiento parece tener una base genΓ©ticaΒ», afirma, Β«pero eso no significa necesariamente que los individuos dextrales [de enrollamiento hacia la derecha] y sinistrales [de enrollamiento hacia la izquierda] representen poblaciones genΓ©ticamente distintasΒ».

TodavΓ­a no estΓ‘ claro por quΓ© una poblaciΓ³n entera se enrollarΓ­a del mismo modo en primer lugar; esto solo ocurre en un subconjunto de especies de foraminΓ­feros planctΓ³nicos con conchas enrolladas. En otras especies, las conchas se enrollan en ambos sentidos en una proporciΓ³n aproximadamente de 50-50. Entonces, ΒΏpor quΓ© algunas presentan un marcado sesgo de quiralidad? En lo ΓΊnico que parecen coincidir los cientΓ­ficos es en que todavΓ­a no lo saben.

Meilland, que estudia la reproducciΓ³n de foraminΓ­feros en cultivos vivos, ha observado que las proporciones de los distintos sentidos de enrollamiento en sus cultivos no coinciden necesariamente con lo que cabrΓ­a esperar encontrar en la naturaleza a partir de los estudios fΓ³siles. Considera que los factores que determinan el sentido del enrollamiento podrΓ­an ser bastante complejos. Β«Creo que podrΓ­a haber algo relacionado con los genes, con la recombinaciΓ³n, con su intento de evolucionar, con el entorno y tambiΓ©n con la suerte y con la vida, sin mΓ‘sΒ», afirma.

Aunque la casi sincronΓ­a de las inversiones de los foraminΓ­feros en todo el mundo pueda parecer desconcertante, Darling y UjiiΓ© seΓ±alan que lo que aparece como instantΓ‘neo en el registro fΓ³sil podrΓ­a desarrollarse durante 1.000 aΓ±os o mΓ‘s en tiempo real. Durante ese periodo, las aguas oceΓ‘nicas circulan alrededor de todo el planeta. Las masas de agua tambiΓ©n cambian y se desplazan, lo que podrΓ­a acelerar la propagaciΓ³n de una nueva variante.

Es posible que los caracteres o las especies de otros organismos marinos tambiΓ©n puedan extenderse por todo el planeta de esta manera. Pero serΓ­a difΓ­cil observarlo sin un marcador fΓ³sil claro, como la quiralidad de las conchas de los foraminΓ­feros. Estas inversiones del enrollamiento constituyen, por tanto, una rara ventana a la manera en que los procesos evolutivos pueden desarrollarse a escala mundial.

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El artΓ­culo original, Why Do These Fossil Shells Flip Their Spirals Every Few Millennia?, se publicΓ³ el 11 de septiembre de 2026 en Quanta Magazine. Cuaderno de Cultura CientΓ­fica tiene un acuerdo de distribuciΓ³n en castellano con Quanta Magazine.

Traducido por CΓ©sar TomΓ© LΓ³pez

El artΓ­culo ΒΏPor quΓ© estas conchas fΓ³siles invierten el sentido de su espiral cada pocos milenios? se ha escrito en Cuaderno de Cultura CientΓ­fica.

Why aren’t free-floating planets captured when they fly past stars?

7 September 2026 at 14:00

Wouldn’t a free-floating planet eventually cross paths with a star or even a black hole and start revolving around it? YinToronto, Ontario Free-floating planets (FFPs) or rogue planets are bodies that move through space by themselves, not locked into an orbit around a star. While some may have begun as typical planets flung out ofContinue reading "Why aren’t free-floating planets captured when they fly past stars?"

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MacVoices #26222: MacVoices Update – 2026-07

By: Chuck
31 July 2026 at 13:26
The July MacVoices Update recaps a successful Macstock Conference, and highlights some changes inspired by the experience, including refreshed thumbnails, new streaming software and revised show notes. It also spotlights recent programming and he growing importance of MacVoices Magazine as the new OS versions are delivered. Chuck outlines some August scheduling issues, the new merchandise store, and offers thanks to Patreon supporters for making the shows possible.

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MacVoices #26161: MacVoices Update – 2026-05

By: Chuck
1 June 2026 at 03:23
The May 2026 MacVoices Update highlights the ongoing Road to Macstock series, continued release of NAB interviews, and longer panel discussions leading into WWDC. Chuck previews MacPaw’s β€œFlip the Script” developer event and keynote watch party in San Francisco where he will be moderating, and invites developers to connect with him for interviews. The Update wraps with a recommendation on the how-to coverage in MacVoices Magazine, asks for audience feedback, thanks sponsors, and recognizes Patreon supporters.

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Hubble captures a corner of M20

17 August 2026 at 19:23

Life in space is hard. Most orbiting observatories retire well before their 20th birthday. Yet the Hubble Space Telescope has survived and continues to thrive well into its 30s. Astronomers celebrated the observatory’s 36th birthday in April by releasing a new image of the Trifid Nebula (M20). This stellar nursery lies about 5,000 light-years fromContinue reading "Hubble captures a corner of M20"

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How do slingshot maneuvers work to propel spacecraft?

17 August 2026 at 15:00

If a satellite’s velocity increases as it approaches a planet during a slingshot maneuver, why does it not decrease by the same amount when it leaves the planet? How can it experience a net gain in velocity? Robert WaltyStephens City, Virginia Slingshot maneuvers can seem counterintuitive. We know that a spacecraft speeds up as itContinue reading "How do slingshot maneuvers work to propel spacecraft?"

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Los neutrinos procedentes de las profundidades de la Tierra proporcionan una nueva imagen del manto

Una constelaciΓ³n mundial de detectores de neutrinos estΓ‘ ofreciendo una visiΓ³n inΓ©dita de los elementos radiactivos que alimentan el motor tΓ©rmico de la tectΓ³nica terrestre.

Un artΓ­culo de James Dinneen. Historia original reimpresa con permiso de Quanta Magazine, una publicaciΓ³n editorialmente independiente respaldada por la FundaciΓ³n Simons.

Se espera que el experimento JUNO, ubicado en las afueras de la ciudad de Guangzhou en China, reporte sus primeras detecciones de geoneutrinos este aΓ±o. Fuente: JUNO Collaboration

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En un laboratorio a 2 kilΓ³metros bajo tierra, una grΓΊa baja a Matt Depatie, tecnΓ³logo de detectores, a travΓ©s de una escotilla hasta una caverna de paredes blancas llena de unas 7.000 toneladas de agua ultrapura que brilla con un azul tan intenso como el del lΓ­quido limpiaparabrisas bajo la luz. Β«SplashdownΒ», dice Depatie por radio al pisar una balsa inflable que lo espera abajo.

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Normalmente, la caverna es uno de los lugares mΓ‘s oscuros de la Tierra, pero hoy estΓ‘ iluminada para realizar tareas de mantenimiento, lo que ofrece una rara oportunidad de ver su interior. Miro a travΓ©s de la escotilla a Depatie mientras rema hasta el experimento sumergido para examinarlo. EstΓ‘ inspeccionando un detector del tamaΓ±o de una casa construido para captar algunas de las partΓ­culas mΓ‘s esquivas que conoce la fΓ­sica: los neutrinos.

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Este es el experimento de neutrinos SNO+, enterrado en las profundidades de la mina Creighton, en Snolab, un laboratorio de fΓ­sica subterrΓ‘neo en Sudbury, CanadΓ‘. SNO+ consiste en una esfera de acrΓ­lico revestida con casi 10.000 detectores sensibles a la luz y llena de 780 toneladas de lΓ­quido centelleador oleoso, que emite destellos cuando lo atraviesan partΓ­culas energΓ©ticas. El agua que rodea el dispositivo y la roca que lo cubre protegen el detector del resplandor de la radiaciΓ³n cΓ³smica, permitiendo que se hagan visibles los destellos de interacciones menos frecuentes entre partΓ­culas.

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Todo el descenso ha formado parte de la cruzada por mantener una oscuridad absoluta, incluso mΓ‘s allΓ‘ del espectro visible de la luz. Al bajar por el pozo principal y caminar por un tΓΊnel rocoso hasta el laboratorio, nuestros cuerpos y nuestra ropa recogieron pequeΓ±as cantidades de polvo radiactivo de radΓ³n. Antes de entrar en el espacio principal del laboratorio, nos quitamos la ropa de mina, nos duchamos y nos pusimos monos azul elΓ©ctrico y redes para el pelo para minimizar la contaminaciΓ³n que llevΓ‘bamos con nosotros. Β«Las duchas no son para vosotrosΒ», dice Depatie mientras nos cambiamos, Β«son para la cienciaΒ».

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Matt Depatie (izquierda) ayuda a mantener el detector SNO+, que reutiliza componentes del experimento SNO que se llevΓ³ a cabo entre 1999 y 2006. Foto: James Dinneen

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Estos extremos son necesarios cuando se trata de atrapar fantasmas, en este caso, fantasmas que pueden ayudar a revelar los secretos de regiones inaccesibles en las profundidades de la Tierra.

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Un planeta radiactivo

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Los neutrinos son las partΓ­culas dotadas de masa mΓ‘s abundantes. Pero esa masa es minΓΊscula: apenas una millonΓ©sima de la masa de un electrΓ³n. Con tan poca masa y sin carga electromagnΓ©tica, estas partΓ­culas apenas interaccionan con la materia. Billones de neutrinos, en su mayorΓ­a producidos en el Sol, atraviesan nuestros cuerpos cada segundo; sin embargo, tras aΓ±os de buscarlos con detectores como SNO+, los investigadores solo han capturado unos pocos cientos de miles de sus preciosos destellos.

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AΓΊn mΓ‘s esquivos, tanto que, tras dΓ©cadas de bΓΊsqueda, los cientΓ­ficos solo han detectado unos pocos cientos, son los geoneutrinos.

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Los geoneutrinos se producen en procesos que calientan el interior del planeta. Este calor desempeΓ±a un papel importante en el movimiento de las rocas del manto, que da forma a todo, desde la tectΓ³nica de placas hasta el campo magnΓ©tico terrestre. Procede de dos fuentes principales: el calor residual de la formaciΓ³n del planeta y el calor producido por la desintegraciΓ³n del uranio, el torio y el potasio en las rocas del manto y la corteza. Sin esta segunda fuente, la Tierra se habrΓ­a enfriado hace mucho y se habrΓ­a convertido en un planeta tectΓ³nicamente muerto.

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El experimento SNO+ se ubica a gran profundidad bajo tierra, protegido de los rayos cΓ³smicos bajo dos kilΓ³metros de roca. CortesΓ­a de Leo Duquette/SNOLAB

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Al contar geoneutrinos, los fΓ­sicos pueden obtener una medida directa de los elementos de la Tierra que producen calor. Β«Es lo ΓΊnico que hacemos que se centra en la TierraΒ», afirma Ryan Bayes, astrofΓ­sico de partΓ­culas de Queen’s University, en Ontario, que trabaja en SNO+. Β«Todo lo demΓ‘s se centra mΓ‘s en lo que recibimos de otros lugares del universoΒ».

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La primera detecciΓ³n de geoneutrinos, realizada por un instrumento en JapΓ³n llamado KamLAND, se comunicΓ³ en 2005. En 2009, el detector Borexino, en Italia, informΓ³ de la detecciΓ³n de varias docenas mΓ‘s. En noviembre de 2025, SNO+ comunicΓ³ su primera detecciΓ³n, elevando en unos 50 el nΓΊmero de geoneutrinos observados.

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IlustraciΓ³n: Mark Belan/Quanta Magazine

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Lo que hace especiales las detecciones de SNO+ es la ubicaciΓ³n del experimento: son los primeros geoneutrinos medidos en el hemisferio occidental, lo que ofrece una nueva perspectiva del interior radiactivo de la Tierra.

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Persisten importantes incertidumbres en la interpretaciΓ³n de los resultados de estos experimentos, pero las mejores estimaciones de los investigadores sugieren que cada emplazamiento mide un flujo diferente. Β«PodrΓ­a ser el primer indicio de que el manto no es uniformeΒ», comenta Mark Chen, astrofΓ­sico de partΓ­culas de Queen’s University y director de la colaboraciΓ³n SNO+.

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Los geoquΓ­micos han supuesto tradicionalmente que los elementos radiactivos se distribuyen de manera uniforme por el manto, porque la roca en movimiento deberΓ­a mezclarlo todo. Pero las mediciones de geoneutrinos en distintos lugares podrΓ­an indicar que no es asΓ­.

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Las regiones que parecen producir mÑs geoneutrinos se sitúan aproximadamente por encima de masas de material anómalamente caliente y denso del tamaño de un continente, conocidas como grandes provincias de baja velocidad de cizalla (large low-shear-velocity provinces, o LLSVP), que los sismólogos han cartografiado a ambos lados del núcleo. Una se encuentra bajo África y la otra bajo el océano Pacífico. «Puede haber estructuras profundas en el manto que no se entienden», dice Chen. «Podría ser que [ellas] concentren ciertos tipos de elementos».

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Los neutrinos podrΓ­an ofrecer algΓΊn dΓ­a una nueva perspectiva sobre el origen, aΓΊn misterioso, de estas estructuras profundas y, de forma mΓ‘s amplia, sobre los patrones del manto que subyacen a muchos aspectos del sistema Tierra. Β«Realmente serΓ­a una forma de elaborar un mapa quΓ­mico del interior de la TierraΒ», afirma William McDonough, geoquΓ­mico de la Academia China de Ciencias que lleva mucho tiempo siendo una voz destacada en la bΓΊsqueda de geoneutrinos.

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CaptaciΓ³n de geoneutrinos

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La cuestiΓ³n pendiente es si las mediciones de geoneutrinos revelan diferencias entre las zonas del manto situadas bajo cada experimento, o si el desequilibrio se origina en la forma en que los distintos experimentos cuentan sus geoneutrinos. Los investigadores coinciden en que aΓΊn hay tanta incertidumbre que es imposible afirmarlo.

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«Si lo tomamos al pie de la letra, podríamos decir que quizÑ el hemisferio occidental tiene mucho mÑs material radiactivo que el oriental», comenta McDonough. Pero hay motivos para desconfiar de estas estimaciones. «¿Tienen razón los italianos? ¿Tienen razón los japoneses? ¿La tienen ambos? ¿O hay algo que no cuadra?», pregunta.

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El experimento Borexino, ubicado en el Laboratorio Nacional de Gran Sasso (Italia), fue diseΓ±ado principalmente para estudiar los neutrinos provenientes del Sol. Foto: Volker Steger/LNGS-INFN

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Las incertidumbres asociadas a los resultados de cada detector provienen del proceso de clasificaciΓ³n que realizan los fΓ­sicos para identificar los geoneutrinos, explica Bayes. Β«No aparecen y dicen: β€œHola, soy un geoneutrino”».

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Los cientΓ­ficos deben eliminar las seΓ±ales de partΓ­culas con demasiada energΓ­a, de partΓ­culas con un valor incorrecto de una propiedad llamada helicidad y de partΓ­culas que esperan detectar procedentes de reactores nucleares. TambiΓ©n deben eliminar los geoneutrinos procedentes de la corteza terrestre, cuya mayor contribuciΓ³n procede de la zona situada a unos pocos cientos de kilΓ³metros del detector. Cuando se restan esas otras detecciones del recuento total, deberΓ­a quedar solo la seΓ±al de geoneutrinos procedente del manto.

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En tΓ©rminos generales, el flujo de geoneutrinos del manto parece ser muy alto en Borexino y muy bajo en KamLAND, aunque las incertidumbres son grandes. Una interpretaciΓ³n geolΓ³gica detallada de los resultados de SNO+ aΓΊn estΓ‘ en preparaciΓ³n, indica Chen, pero hasta ahora los cientΓ­ficos ven un manto Β«bastante intermedioΒ» bajo CanadΓ‘.

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Un reto particular para los cientΓ­ficos de SNO+ es comprender los neutrinos procedentes del entorno del detector, incluida una cuenca formada hace 1.800 millones de aΓ±os por un gran cuerpo impactor. Β«Hay muchas incΓ³gnitas en esta zona geolΓ³gicaΒ», explica Virginia Strati, investigadora de la Universidad de Ferrara (Italia) que ayudΓ³ a desarrollar un modelo local de radiactividad para Snolab.

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El detector JUNO, de 20 kilotones, comenzΓ³ a operar en agosto de 2025. AdemΓ‘s de detectar geoneutrinos, estudia las partΓ­culas que emanan de las centrales nucleares de Taishan y Yangjiang. Fuente: JUNO Collaboration

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La incertidumbre tambiΓ©n proviene de las estimaciones de la cantidad total de material radiactivo que calienta el manto. El flujo de geoneutrinos sugiere que estos elementos podrΓ­an contribuir desde un pequeΓ±o porcentaje del calor del manto hasta la mitad de este, una discrepancia equivalente a la producciΓ³n de decenas de miles de centrales nucleares.

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Ambas fuentes de incertidumbre dificultan aΓΊn mΓ‘s detectar cualquier diferencia en la composiciΓ³n quΓ­mica de secciones concretas del manto. La diferencia en el flujo de geoneutrinos esperado a partir de distintas distribuciones de elementos radiactivos Β«es muy pequeΓ±a y queda oculta en estas incertidumbresΒ», afirma Strati.

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Flujos futuros

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La detecciΓ³n en SNO+ llega en un momento emocionante para la investigaciΓ³n de geoneutrinos: JUNO, otro enorme experimento de neutrinos que estΓ‘ recogiendo datos en China, se espera que comunique su primer flujo de geoneutrinos a finales de este aΓ±o, aΓ±adiendo una cuarta perspectiva, notablemente mΓ‘s rica. Con mΓ‘s de 20.000 toneladas de centelleador, el experimento, enterrado bajo una montaΓ±a a las afueras de la ciudad de Guangzhou, es tan grande que se espera que detecte mΓ‘s geoneutrinos en su primer aΓ±o que la producciΓ³n combinada de KamLAND, Borexino y SNO+ a lo largo de dΓ©cadas.

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Estimaciones mΓ‘s claras del flujo de geoneutrinos en cada experimento podrΓ­an provenir de datos geolΓ³gicos mΓ‘s detallados, asΓ­ como de nuevos recuentos de geoneutrinos en cada emplazamiento. Sin embargo, McDonough afirma que lo mejor serΓ­a construir un detector de neutrinos en el fondo del ocΓ©ano. Es una idea que McDonough ha defendido durante dΓ©cadas.

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Tal detector estarΓ­a lejos de las rocas continentales, ricas en elementos radiactivos; la corteza oceΓ‘nica es tambiΓ©n mΓ‘s delgada y uniforme. Las incertidumbres relacionadas con la corteza disminuyen tanto que Β«se estΓ‘ en territorio solo de mantoΒ», dice.

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La idea de un detector en el fondo oceΓ‘nico, cuyo coste se estima en cientos de millones de dΓ³lares, ha tenido poca acogida hasta la fecha por parte de los financiadores gubernamentales. Pero McDonough espera poder lograr algo en China, que ha dado luz verde a otros grandes proyectos de geociencias. Β«Es muy posibleΒ», afirma. Hasta entonces, los fΓ­sicos seguirΓ‘n remando en busca de respuestas en las profundidades subterrΓ‘neas.

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El artΓ­culo original, Neutrinos From Deep Inside Earth Provide a New Picture of the Mantle, se publicΓ³ el 7 de agosto de 2026 en Quanta Magazine. Cuaderno de Cultura CientΓ­fica tiene un acuerdo de distribuciΓ³n en castellano con Quanta Magazine.

Traducido por CΓ©sar TomΓ© LΓ³pez

El artΓ­culo Los neutrinos procedentes de las profundidades de la Tierra proporcionan una nueva imagen del manto se ha escrito en Cuaderno de Cultura CientΓ­fica.

How gravitational waves transformed our universe

10 August 2026 at 19:14

Some 1.3 billion years ago, when multicellular organisms were just emerging on Earth and life was still confined to the ocean, two behemoth black holes smashed together in a far-flung galaxy. The collision was so powerful that it jolted the universe, creating a ripple in the fabric of space-time that traveled across the cosmos atContinue reading "How gravitational waves transformed our universe"

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Which naked-eye star is richest in metals?

10 August 2026 at 15:00

Which naked-eye star is richest in metals and what is the estimated mass of the metal contained therein? ThomasMineral, Virginia InΒ astronomer-speak, metals refer to elements heavier than helium. The first stars that lit up the universe were very metal-poor, since hydrogen and helium were just about the only materials around after the Big Bang. TheseContinue reading "Which naked-eye star is richest in metals?"

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Lessons for the future of NASA Mars exploration from a 1970s mission

6 August 2026 at 16:00

July 20 marked the 50th anniversary of one of the biggest robotic spaceflight achievements in NASA’s history: the landing of the Viking 1 spacecraft on Mars. It was the first […]

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Finding room in Starlink’s shadow

5 August 2026 at 16:00

Another wave of constellations has staked claims for communications satellites in non-geostationary orbit (NGSO), but what hope do newcomers have alongside the industry’s entrenched, vertically integrated giants? A mix of […]

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Satellite manufacturing thrives in California despite cost and regulatory pressures

5 August 2026 at 13:00
California Gov. Gavin Newsom visited Vast Space headquarters in early June with Long Beach Mayor Rex Richardson. From left: Vast CEO Max Haot, Newsom, Vast chief operating officer Kris Young and Richardson. Credit: Vast Space

The mood was celebratory at the ribbon-cutting for Muon Space’s San Jose, California, manufacturing facility in June. State, local, United States Space Force and Pentagon representatives lauded the startup and, […]

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August 2026: What’s in the sky this month? Solar and lunar eclipses, plus the Perseid meteors

1 August 2026 at 06:01

A partial lunar eclipse is visible across the U.S. this month, while a total solar eclipse occurs in Europe. Venus dominates after sunset, reaching 50% illumination. Most planetary activity is after midnight, as Saturn and Neptune rise in Pisces. The predawn hours reveal a fine conjunction between Jupiter and Mercury. And Mars crosses into Gemini,Continue reading "August 2026: What’s in the sky this month? Solar and lunar eclipses, plus the Perseid meteors"

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August 2026: What’s in the Southern Hemisphere sky this month?

1 August 2026 at 06:00

Although the early evening sky boasts only one naked-eye planet, quality more than makes up for the lack of quantity. Venus attains a splendid peak when it reaches greatest elongation Aug. 15. It then lies 46Β° east of the Sun and stands 30Β° high in the west an hour after sundown. The planet shines brilliantlyContinue reading "August 2026: What’s in the Southern Hemisphere sky this month?"

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Capturing the night sky in Kyrgyzstan

22 June 2026 at 18:08

On my way to Tash Rabat from Son-Kul, both in Kyrgyzstan, sitting on the comfortable seats of a minibus, I had to pinch myself just to realize that it wasn’t a dream. I could see green valleys on one side of the road and the rugged brown Pamir Plateau on the other. As someone whoContinue reading "Capturing the night sky in Kyrgyzstan"

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