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💥 Buracos negros primordiais poderiam desencadear algumas supernovas

By: Adrien
2 August 2026 at 08:00
Algumas explosões de estrelas poderiam ser desencadeadas por buracos negros formados no início do Universo. Essa hipótese permanece teórica, mas um novo estudo mostra que ela poderia explicar certas características químicas observadas na Via Láctea. Os objetos em questão são…

🌌 Um planeta gigante detectado graças à relatividade de Einstein

By: Adrien
30 July 2026 at 08:00
O telescópio espacial TESS contribuiu para detectar um planeta situado a cerca de 40.000 anos-luz. Este resultado baseia-se no princípio da microlente gravitacional, um fenômeno relacionado à relatividade geral de Albert Einstein. O planeta, chamado Gaia23bra b, possui uma massa…

⚡ Este material torna-se um melhor condutor quando miniaturizado

By: Adrien
27 July 2026 at 08:00
Os fios de cobre dos chips eletrônicos conduzem menos eletricidade quando se tornam muito finos. Pesquisadores da Cornell propõem uma abordagem diferente. Seus nanofios de arsenieto de nióbio tornam-se, ao contrário, mais condutores em escala nanométrica, o que pode interessar…

⚡ Esta inteligência artificial explora diretamente a física em vez das GPUs

By: Adrien
26 July 2026 at 05:00
Uma jovem empresa americana propõe uma outra forma de fazer funcionar uma inteligência artificial generativa. O seu modelo Un-0 produz imagens com um sistema de osciladores acoplados, em vez de se basear apenas nos cálculos numéricos clássicos dos processadores gráficos.…

Descubren entre la arena de la bahía de Hiroshima restos de la explosión atómica de 1945 con una aleación metálica desconocida

31 July 2026 at 08:42
La investigación sobre los residuos de las explosiones nucleares sigue deparando sorpresas a la comunidad científica. Un grupo de investigación liderado por Luca Bindi, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Florencia, ha identificado una aleación metálica multicomponente hasta ahora desconocida que se formó durante el bombardeo atómico de Hiroshima el […]

Il risveglio dopo la polvere: A un quarto di secolo dall'eruzione del 2000,…

23 July 2026 at 07:28
Il risveglio dopo la polvere: A un quarto di secolo dall'eruzione del 2000, la cortina di polveri attorno al sistema binario V445 Puppis si è diradata. Un team guidato da John Mills (Università di Warwick) ha analizzato i dati combinati di VLT, Hubble, SALT e TESS, osservando per la prima volta la coppia di stelle al centro del residuo.

Tanya Atwater, la geofísica que ayudó a reconstruir la historia de la costa oeste de Norteamérica

16 July 2026 at 09:00

Cuando Tanya Atwater comenzó a estudiar Geología en la década de 1960, la mayor parte del conocimiento sobre la Tierra seguía interpretándose como si continentes y océanos hubieran estado siempre más o menos donde están ahora. Se conocían las montañas, los volcanes y el magma que tienen debajo, los terremotos y sus mecanismos, las grandes fallas en las que se divide la corteza terrestre…, pero no había una explicación general que justificara todos esos fenómenos.

Tanya Atwater. AMACAD.

Cuando llevaba ya varios años de formación, y aún tenía otros cuantos por delante, la disciplina sufrió un auténtico terremoto, esta vez intelectual. La acumulación de pruebas procedentes del fondo de los océanos, del estudio del magnetismo de las rocas y de la actividad sísmica terminó consolidando la llamada teoría de la tectónica de placas: la superficie terrestre estaba formada por enormes fragmentos rígidos “flotando” sobre otras capas no del todo sólidas y que por tanto se desplazaban lentamente unos respecto a otros.

Aquella nueva idea obligó a reinterpretar prácticamente toda la historia geológica conocida. Atwater estaba entonces en primera fila de esta revolución científica y contribuyó a demostrar cómo esa nueva teoría permitía explicar la evolución del oeste de Norteamérica y el origen de una de las estructuras geológicas más estudiadas del planeta, la falla de San Andrés.

Formarse en mitad de una revolución científica

Tanya Atwater nació en Los Ángeles (California) en 1942 y creció en una región donde terremotos, volcanes y grandes cordilleras forman parte del paisaje cotidiano. Aquellos fenómenos despertaban desde hacía décadas el interés de los geólogos, aunque todavía no existía un marco teórico capaz de explicar por qué aparecían precisamente allí. Quizá porque creció rodeada de estos fenómenos eligió estudiar Geología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde se licenció en 1965 y se doctoró en 1972.

Fueron años excepcionales para esta rama de la ciencia. Gracias al desarrollo de nuevas técnicas de exploración del fondo oceánico, las campañas oceanográficas estaban revelando que los océanos escondían largas cordilleras submarinas, profundas fosas y un registro magnético que solo podía explicarse si el suelo oceánico se estaba creando y desplazando continuamente. Aquellas observaciones terminaron por consolidar una idea que hasta entonces había sido recibida con escepticismo: los continentes no eran estructuras inmóviles, sino que viajaban lentamente sobre placas tectónicas en movimiento.

Atwater recordaría años después que tuvo la suerte de formarse precisamente cuando muchas de las grandes preguntas seguían abiertas y era posible participar directamente en la construcción de las respuestas.

Un rompecabezas geológico

Su tesis doctoral abordó uno de los problemas más complejos de la geología norteamericana: reconstruir la evolución tectónica de la costa oeste del continente durante los últimos millones de años.

Hasta entonces, muchos de los rasgos geológicos de California parecían difíciles de relacionar entre sí. Existían grandes fallas, cordilleras, cuencas donde se habían depositado y compactado sedimentos durante miles de años, volcanes y fragmentos de antigua corteza oceánica cuya distribución no se había podido explicar de forma completa y satisfactoria hasta entonces. La nueva teoría de la tectónica de placas ofrecía un punto de partida para conseguirlo, pero sin una demostración basada en evidencias no era más que una hipótesis.

Atwater reconstruyó los movimientos de las placas del Pacífico, Norteamérica y Farallón a lo largo del tiempo (hablamos de eras geológicas, esto es, miles y millones de años) y demostró cómo la desaparición progresiva de esta última explicaba la formación de la falla de San Andrés y buena parte de la evolución tectónica del oeste de Norteamérica. Su trabajo permitió integrar en un único modelo fenómenos que hasta entonces se habían estudiado por separado.

La falla de San Andrés y la larga historia que cuenta

La falla de San Andrés aparece en la conversación pública cada vez que un terremoto sacude California, algo que ocurre con cierta frecuencia. Sin embargo, pensar en ella simplemente como una grieta es quedarse en la superficie de su naturaleza, ya que esa falla es en realidad el punto donde dos placas tectónicas que llevan millones de años desplazándose se encuentran, se chocan y se rozan continuamente.

Falla de San Andrés en la llanura de Carrizo. Wikimedia Commons.

Para entender y confirmar esto fue necesario reconstruir océanos desaparecidos, trazar el movimiento de placas ya desaparecidas, consumidas en el interior de la Tierra, y calcular cómo ha cambiado la posición de los continentes actuales durante millones de años.

Atwater llevó a cabo esas reconstrucciones, cálculos y proyecciones, y gracias a eso pudo contar la historia de forma coherente. Sus mapas mostraban que la geología de California no era el resultado de procesos aislados, sino el capítulo más reciente de procesos que llevan en marcha desde mucho antes de que existieran los seres humanos. Aquellos trabajos se convirtieron en una referencia para generaciones de geólogos y geólogas y siguen utilizándose para explicar la evolución tectónica de la región.

Enseñando la nueva teoría

Tras completar el doctorado, Atwater desarrolló la mayor parte de su carrera en la Universidad de California en Santa Bárbara, donde continuó investigando sobre la evolución tectónica del océano Pacífico y la costa oeste norteamericana.

Con el tiempo dedicó una atención creciente a la divulgación científica. Era consciente de que uno de los mayores obstáculos para comprender la tectónica de placas reside en la enorme escala temporal sobre la que actúan estos procesos: desde la perspectiva del tiempo que tenemos los seres humanos, procesos tan gigantescos y tan lentos (las placas se desplazan unos pocos centímetros al año, como mucho) resultan difícilmente aprehensibles. Para superar esa dificultad trabajó en el desarrollo de animaciones y reconstrucciones digitales capaces de mostrar el movimiento de continentes y océanos a lo largo de millones de años. Aquellas herramientas han terminado utilizándose tanto en investigación como en enseñanza y permitieron visualizar procesos que hasta entonces solo podían imaginarse a partir de mapas estáticos.

Su trayectoria ha sido reconocida con algunos de los principales galardones de la geología internacional, entre ellos la medalla Penrose de la Sociedad Geológica de Estados Unidos o la medalla Wollaston de la Sociedad Geológica de Londres.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Benavente (@galatea128) es periodista.

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